Hará un par de semanas tuve una desagradable experiencia cuando un puñado de energúmenos futboleros invadieron nuestra cervecería habitual, había tal cantidad de personas y fumadores que era imposible poder pasar la tarde allí (y total, por una mierda partido de fútbol cualquiera). Al final tuvimos que retirarnos e intentar hacer algo más productivo aquella tarde…
Esto no tendría mayor trascendencia de no ser que leo en Kriptópolis la existencia de un aparatejo llamado TV-B-Gone que no es otra cosa que un mando a distancia universal que sólo sirve para apagar/encender un televisor. Me fastidia bastante el conocer de su existencia ahora y no hace un mes (las dos semanas que pasaron desde entonces y ponle un par más para que te lo traigan a casa), lo que me hubiese permitido administrar una dosis de justicia a esos pseudoHooligans destroza-planes, bueno, y también me habría mandado una temporadita al hospital al enterarse ellos que era yo quien apagaba la tele. Pero habría merecido la pena ¿no?